
Resumen: Nancy G. Marquez es una líder cristiana con más de 30 años de experiencia en la fundación y coordinación de ministerios y programas educativos. Se ha enfocado en trabajar con una visión generacional y ha dirigido ministerios de mujeres e intercesión, establecido programas educativos y trabajado en programas de radio. Actualmente se dedica a la estructuración de manuales y currículos para continuar con la visión de movilizar la oración entre el pueblo Hispano/Latino, incluyendo todas las generaciones. Su pasión es desarrollar líderes y dar oportunidad a las personas que la rodean que desarrollen su potencial al máximo.
Nancy G. Marquez es nativa de la Isla de Puerto Rico, con mas de 30 años sirviendo al Señor como Fundadora y Coordinadora de Ministerios y Programas Educativos que ayudan al creyente, desde niño hasta anciano, a la formación de su carácter cristiano. Está felizmente casada con Javier G. Marquez, desde 1982; de esta unión nacieron dos maravillosos hijos, Itamar y Eleazar, quienes se desempeñan en el ministerio con sus dones y talentos.
Nancy cuenta con una vasta experiencia fundando y dirigiendo ministerios de mujeres e intercesión, estableciendo programas educativos y, sobre todo, trabajando con una visión generacional. También cuenta con vasta experiencia en Programas de Radio, como Productora y Locutora. Desde 1975 Nancy comenzó a trabajar como Directora de Ministerios a la Niñez, Coordinando Programas de Verano y enseñando la Palabra a Niños, Jóvenes y Adultos. En 1992 tiene, junto a su esposo, una experiencia Pastoral (Pastores Interinos), en Hudson, Florida, la cual la llevó a entender la importancia de que el cuerpo de Cristo sea formado en la palabra para un crecimiento saludable.
En 1994, se trasladan a la Ciudad de Orlando, FL para trabajar en el Centro Cristiano Restauración, donde sirvió por 16 años, como Predicadora y Maestra de la Palabra, y se desarrolló como Directora de Ministerios: Ministerio M.U.J.E.R. (llevando a cabo eventos masivos o Congresos), Programa R.E.I.N.A.S., un programa educativo para la mujer el cual se dedica a desarrollar mujeres líderes potenciales, Programa P.R.I.N.C.E.S.A.S para las jóvenes y Academia Niños del Reino (Princesitas y Embajadores del Rey). En el 2007, es nombrada Coordinadora del Ministerio de Oración de la iglesia local, el cual tuvo que comenzar a estructurar, desarrollar y promover.
En el 2008, Nancy comienza a trabajar en la Organización del Día Nacional de Oración, como Coordinadora Asistente del Ministerio Hispano/Latino del Estado de la Florida. Ella se ha movilizado entre el pueblo cristiano Hispano/Latino dando a conocer que hay un día señalado en la Constitución de los EEUU para orar unidos por la Nación. Su llamado a la intercesión la impulsa a la visión de levantar una Casa de Oración para todas las Naciones, donde el pueblo Hispano/Latino tome parte activa en este mover de oración; por tal razón, utilizando las estrategias divinas, ha levantado un ejército de intercesión que esta compuesto por casi 5,000 soldados de Cristo, a través del mundo entero. En octubre de 2010, Nancy comienza una nueva etapa de trabajo como Asistente del Asesor Nacional Hispano/Latino del Día Nacional de Oración. Actualmente se dedica a la estructuración de manuales y currículos para continuar con la visión de movilizar la oración entre el pueblo Hispano/Latino, incluyendo todas las generaciones. También se desempeña como Coordinadora Hispana de un movimiento Anti-Trata de Humanos en el Estado de la Florida.
En su preparación educativa, Nancy cuenta con un Grado Asociado en Teología del Colegio Bíblico del Caribe; un Grado Asociado en Ciencias Sociales de la Universidad de P.R., recinto de Cayey; un Diploma de Oficinista Dactilógrafa; experiencia Pastoral con el Movimiento de Iglesias Cristianas Pentecostales, y un vasto desarrollo en la educación cristiana, ya que se desempeña como Conferencista y Predicadora llevando una palabra de levantamiento, restauración y sanidad al pueblo de Dios. Su pasión es desarrollar líderes y dar oportunidad a las personas que la rodean que desarrollen su potencial al máximo.
Nancy G. Marquez: Fundadora / Presidenta Ministerio Mujer Determinada Facebook: http://www.facebook.com/nancymujerdeterminada
La Biblia nos exhorta a cantar al Señor un cántico nuevo porque Dios hace maravillas continuamente y obra a nuestro favor. Esto no significa aprender una canción distinta cada día, sino permitir que nuestra alabanza sea renovada diariamente por su presencia. No debe ser una expresión rutinaria, desanimada o vacía, sino una alabanza nacida del corazón, dirigida a nuestro Padre celestial y cantada con pasión espiritual. Las maravillas de Dios bastan para que nuestra boca no deje de alabarlo. Cada día tenemos motivos para hacerlo: respiramos, vemos, caminamos, disfrutamos de familiares y amistades y, sobre todo, hemos recibido la salvación por gracia. Cantemos, pues, con gratitud renovada y sincera.
David, aun aprisionado y angustiado en Gat, no dejó que su situación produjera un cántico de queja, sino una declaración de confianza. Sentir temor no es malo: cada día los temores pueden rodearnos y tocar nuestro corazón. La clave es mantener firme nuestra confianza en Dios, especialmente cuando tememos quedarnos solos, percibimos la traición o no comprendemos lo que nos sucede. En esos días, nuestra fe no debe menguar, pues sabemos en quién hemos creído. Debemos enviar la fe por delante para proteger el corazón: así como la duda, el temor se combate con la fe. Cuando el temor llame, dejemos que la fe responda.
En medio del ruido, el mucho hablar y la actividad diaria, necesitamos detenernos y separar tiempo para meditar en las grandezas de Dios. La meditación es una disciplina espiritual necesaria para mantener una vida saludable y balanceada en Dios, junto con el estudio, la oración y el ayuno; por eso no debemos descuidarla. Meditar en Dios y en sus obras trae al interior una dulzura que el mundo no puede dar. Esa dulzura produce regocijo, pues podemos recrearnos en el Creador y en todo lo que ha hecho. Cuanto más cultivemos esta disciplina, más regocijo experimentaremos en nuestra vida diaria. El gozo en el Señor nace de una meditación constante en Dios.
Cuando los quebrantos, problemas, enemigos o tentaciones nos rodean como leones y amenazan con devorar nuestra fe, podemos sentirnos indefensos y sin salida. David enfrentó un peligro semejante, pero alzó su fe, rogó por la misericordia de Dios y declaró su confianza en Él. Nosotros también necesitamos refugiarnos bajo la sombra de sus alas hasta que pasen los momentos difíciles. Habitar al abrigo del Altísimo nos permite reconocer que Dios es nuestra esperanza, nuestro castillo y aquel en quien confiamos. Aunque el corazón esté quebrantado, su misericordia se renueva cada mañana y en Él hallamos amparo.
Perdonar y sentirnos perdonados nos conduce a la paz interior, porque la conciencia culpable destruye esa paz y se convierte en una pesada carga. El poder del perdón nace de la promesa divina de redención y alcanza su culminación en la cruz, donde Cristo pidió perdón por quienes lo crucificaban. La humanidad busca paz mediante el poder militar, político, económico, social o religioso, pero todo esfuerzo apartado de Dios resulta vano. Sin paz con Dios, tampoco podemos tener verdadera paz interior ni con nuestros semejantes. Dios nos dio el ejemplo supremo: al recibir su perdón hallamos libertad, y al perdonar también liberamos a otros y quedamos libres de la cárcel del resentimiento.
Jesús no solo nos promete paz, sino Su propia paz: una paz que supera nuestro entendimiento y protege el corazón y los pensamientos en medio de las turbulencias. Como la parte profunda del mar que permanece inmóvil aunque la superficie sea agitada por tormentas y vientos, la paz de Dios produce en nosotros una calma tan profunda que las aflicciones no pueden alcanzarla. La verdadera paz no depende de las circunstancias, sino que habita en nuestro interior y sostiene una melodía de confianza aun entre frustraciones, crisis, problemas y enfermedades. Cuando hacemos de la paz de Dios nuestro descanso, podemos acostarnos y dormir tranquilos, confiando en que solo el Señor nos da seguridad.
Aunque nuestras oraciones parezcan recibir respuestas equivocadas, podemos confiar en que Dios siempre hace lo correcto y que su camino es el mejor. Como el cactus que después produjo una bella flor y la oruga que se convirtió en mariposa, aquello que hoy resulta desagradable o incomprensible puede revelar mañana un bien inesperado. Dios tiene pensamientos de bien para nosotros, conoce lo que realmente necesitamos y obra conforme a sus propósitos eternos. No siempre lo que deseamos es lo que más nos conviene. Por eso, sigamos pidiendo, confiando y esperando con seguridad lo mejor de Dios en el momento adecuado.
Somos como piedra dura y rústica en las manos de Dios, el Gran Maestro, quien usa el quebrantamiento para darnos la forma deseada. Aunque el proceso puede romper la fuente del corazón y liberar emociones mediante las lágrimas, Dios está más cerca de lo que imaginamos. Su cercanía garantiza que está obrando algo hermoso en nosotros para cumplir su propósito. Por eso, debemos someternos a sus manos y comprender que las aflicciones presentes no pueden compararse con la gloria y la bendición que manifestará en nosotros y por medio de nuestras vidas. No temamos al quebrantamiento: lo que Dios hará será mayor que la dificultad actual.
No debemos refugiarnos en el temor ante la maldad, las pruebas o el sufrimiento, sino mirar hacia arriba, de donde viene nuestra esperanza. Poner la mira en las cosas de arriba es enfocarnos en lo espiritual, contemplar las circunstancias con los ojos de la fe y mantenernos firmes como viendo al Invisible. Esta visión percibe las cosas como deberían ser, mira al futuro, responde al propósito y convierte las necesidades en oportunidades para servir. También requiere personas confiables que liberen sus dones y actúen en fe. Dios nos llama a salir del estancamiento y la comodidad, superar el temor a lo desconocido y mirar más allá de los obstáculos hacia la victoria y la bendición.
A veces buscamos satisfacción en cosas pasajeras, pero nada en esta tierra puede satisfacer plenamente, por hermoso o bueno que parezca. Nuestra verdadera aspiración debe ser parecernos en todo al Señor, imitando a Cristo y hallando gozo en Dios y en sus obras eternas y perfectas. En el Salmo 17, David ora con sinceridad, pide vindicación y protección, procura caminar con rectitud y confía en que Dios escucha a quienes se refugian en él. Frente a quienes tienen su porción en esta vida, nosotros vivimos buscando agradar a Dios, sostenidos en sus caminos, y esperamos la satisfacción completa de contemplar su rostro y despertar a su semejanza.
Dios no solo posee la verdad: Él es la verdad, y este atributo debe reflejarse en nosotros como hijos suyos. Aunque somos seres humanos débiles y limitados, venimos del Padre de Verdad y debemos procurar pensar, hablar y actuar con sinceridad cada día, siempre que esté de nuestra parte. No tenemos que hacerlo solos: el Espíritu Santo es nuestro ayudador y guía, y nos conduce a toda la verdad. Por eso, desechemos la mentira en nuestros pensamientos, palabras y conducta. Seamos sinceros con Dios y permitamos que su Espíritu nos ayude a vivir conforme a la verdad.
Cuando las dificultades se acumulan, el camino parece cuesta arriba, los recursos disminuyen y las preocupaciones nos agobian, podemos descansar, pero no rendirnos. Aunque las circunstancias parezcan completamente contrarias, Dios no ha perdido el control de nuestras vidas. Los fracasos no siempre son definitivos: muchas veces la victoria habría llegado si hubiéramos perseverado, incluso avanzando lentamente. El triunfo puede estar más cerca de lo que alcanzamos a ver. Por eso, en lugar de abandonar cuando todo empeora, debemos decidirnos a seguir luchando con valor, confiando en que Dios continúa al mando.
Recordar a la mujer de Lot no significa vivir atados al pasado, sino aprender de su desobediencia. Al mirar atrás, quedó inmóvil: su cuerpo, alma y espíritu dejaron de responder. Su condición representa al creyente o a la iglesia que, aunque ha sido salvada por la mano poderosa de Dios, no obedece las directrices de su Espíritu. También nosotros podemos paralizarnos al aferrarnos a lo material y pasajero, permanecer conectados con antiguas heridas o acciones, caminar fuera de armonía con Dios y cultivar agendas ocultas. Debemos confiar en que la misma mano que salva también proveerá, vivir con integridad, disfrutar el presente y avanzar animados hacia el futuro.
El valor de una promesa depende del carácter de quien la hace. Las promesas humanas pueden quedar incumplidas o cumplirse solo en parte cuando falta firmeza, pero las promesas de Dios reflejan su verdad y fidelidad. Él no miente ni cambia: hará lo que ha dicho y tiene poder para cumplir cada promesa en nuestra vida, aun cuando las circunstancias parezcan contrarias. Por eso, podemos confiar plenamente en su palabra, seguros de que no se arrepiente de lo que nos ha dicho.
Las pérdidas pueden sentirse como gigantes que intentan aplastar nuestra fe y hacernos pensar que Dios no nos ama. Aunque en el presente no comprendamos por qué atravesamos esos cortes inesperados, debemos permanecer firmes y declarar que Dios es fiel, verdadero y cumple sus promesas. Si seguimos constantes en nuestra carrera cristiana, lo que se nos quita será devuelto con creces más adelante. Job lo perdió todo, pero Dios bendijo su estado final más que el primero. Por eso, cuando el enemigo afirme que todo está perdido, respondamos con mayor fuerza y seguridad: hemos creído en un Dios de amor, justicia y verdad.
Nuestra victoria está asegurada cuando luchamos en el Espíritu y no con nuestras propias fuerzas ni con armas carnales. Dios nos ha dado una armadura y poderosas armas espirituales: la oración, la Palabra, el ayuno y, sobre todo, la obediencia. Al cumplir lo que Dios nos manda, podemos vencer las batallas de cada día. Además, el Espíritu Santo vive en nosotros, permanece con nosotros y nos ayuda a alcanzar la victoria. Por eso, sigamos avanzando y luchando con determinación por nuestros matrimonios, nuestras familias, los valores morales y el establecimiento del Reino de Dios en la tierra.
Debemos vigilar las pequeñas actitudes y concesiones que parecen insignificantes, porque pueden socavar el fundamento de nuestra vida y terminar dañando su belleza y productividad. Como las pequeñas zorras que arruinaban las viñas, una mentira puede crecer hasta convertirse en engaño, y una ofensa puede producir una raíz de amargura. Tampoco debemos olvidar que los grandes pecados comienzan en el interior: Jesús señaló la codicia detrás del adulterio y el enojo detrás del homicidio. Si descuidamos estas cosas, afectarán nuestra relación con Dios, el matrimonio, la familia, la iglesia y la comunidad. El creyente sabio presta atención, previene y vigila antes de que el daño crezca.
Aprendamos a escuchar la voz de Dios en medio de las muchas voces que buscan nuestra atención: la del mundo, la del enemigo y la de nuestro propio yo. Cuando atendemos a esas voces, solemos acabar ansiosos, frustrados o desanimados. En cambio, escuchar lo que Dios nos dice produce paz, confianza, tranquilidad y gozo. Por eso, abramos nuestro oído interior y prestemos atención: Dios nos habla continuamente.
Muchas cosas buscan distraernos cada día y apartarnos del propósito para el cual fuimos creados. Para avanzar con éxito en lo que emprendamos, necesitamos mantenernos enfocados en Dios y evitar aquello que desvía nuestra atención de nuestro destino eterno. Si perdemos el enfoque, podemos pedir discernimiento a Dios y la ayuda del Espíritu Santo para ajustar nuevamente nuestro lente espiritual y volver la mirada hacia la dirección correcta. Un creyente determinado no permite que las preocupaciones terrenales gobiernen su atención, sino que persevera con la mirada puesta en las cosas de arriba.
Debemos mirar nuestra vida como un cuadro completo del propósito de Dios, no como circunstancias aisladas. Cada situación prepara el escenario para lo que sigue; por eso, no pongamos un final donde Dios ha puesto una coma ni confundamos una aparente derrota con el desenlace. Oremos conforme a su voluntad, confiando en que Dios oye tanto la oración expresada como la silenciosa. La oración eficaz no depende de fórmulas correctas, sino de un corazón lleno del deseo y las palabras de Dios. La oración no cambia su voluntad: la activa y sirve como canal para concentrar su poder sobre personas y situaciones concretas. Perseveremos, pues nada es difícil para Dios.
La intercesión es la oración que se pone en la brecha por las necesidades ajenas y activa, como una llave, el poder y el amor de Dios. Orar bajo la unción significa hacerlo a la manera de Dios: con lealtad a su Palabra, vigilancia, pasión, persistencia y sin buscar el beneficio propio. Aunque no siempre veamos los resultados, la oración conforme a su voluntad obra eficazmente. Interceder no es un don reservado para unos pocos ni una actividad semanal, sino un privilegio y estilo de vida para cada creyente. Nuestro corazón debe latir con el de Dios, lleno de misericordia, gracia y amor por los perdidos, sin pedir castigo. Jesucristo es nuestro modelo de amor, oración e intercesión.
Aunque confesamos ser “Una Nación Bajo Dios”, la realidad espiritual revela que la nación se ha apartado de su cobertura, dañando su presente y futuro. Todavía hay tiempo para volvernos a Dios: su pueblo debe humillarse, arrepentirse, buscar su rostro y orar para recibir perdón y sanidad. La oración eficaz no depende de palabras correctas, sino de un corazón abierto que expresa la voluntad de Dios; con las rodillas dobladas podemos interceder, romper cadenas y traer su propósito a la tierra. Por fe confiamos en que Dios mantiene el control y nos llama a pararnos en la brecha. El pueblo hispano y latino ha sido situado, como Ester, para interceder por la nación, sus líderes y cada ámbito de influencia.

Resiliencia: Competentes en Cristo
En este sermón, el pastor habla acerca de la resiliencia y cómo podemos ser competentes en Cristo. Él se enfoca en la historia de Caleb y Josué en el ...
Resiliencia: Llamados a la Transformación
El pastor habla sobre la resiliencia y cómo podemos ser resistentes a la adversidad y usar las pruebas de la vida para salir victoriosos. Citando a Pa...
Viviendo en el Poder de la Resurrección
El poder de la resurrección es una realidad en nuestra vida, aunque a veces no la veamos. Las mujeres que fueron a ungir el cuerpo de Jesús pensaban q...

Sobrenatural
Estamos diseñados para experimentar lo sobrenatural, pero esto proviene de conocer verdaderamente a Dios de manera personal, no solo intelectualmente,...
Un Toque de Dios
Desde hace mucho tiempo he orado por aquellos que me rodean, pero a menudo me encontraba preguntándome selectivamente a quién Dios realmente quería sa...
Decisiones en el Temor de Dios
Cuando creemos en lo que Dios dice en su Palabra, nuestra mente se renueva. El diablo intenta hacernos sentir culpables por nuestros pecados pasados, ...

El Precioso Tesoro de Dios: ¡Tú!
Mis amados amigos, ¡qué gran paradoja se despliega! La verdad de Dios revela Su mayor poder, manifestado de forma más brillante en nuestra más profund...
Guardado del Maligno
Amados, escuchamos dos voces de guarda: la promesa del Padre y la oración del Hijo, ambas brotando de un mismo corazón de amor. Nuestra preservación n...
¡Oíd! el Oído Abierto
Mis amados amigos, la raíz misma de toda fe verdadera y obediencia perdurable es la bendita postura de la escucha receptiva, un "oído abierto" a la vo...

Señor, Que Tu Luz Resplandezca Sobre Nuestros Planes
El Salmo 90:16-17 presenta una oración pidiéndole a Dios que traiga su bendición sobre los planes y deseos que una persona tiene. El salmista pide que...
Hallando Consuelo Durante la Jornada
En Primera de Tesalonicenses, el Apóstol Pablo muestra un sentido de impaciencia al no poder ver a sus hijos espirituales en Tesalónica mientras él ex...
Nuestra Responsabilidad - Prepararle Camino al Señor
El pasaje de Isaías 40 nos habla de preparar el camino para el Señor en los desiertos de nuestra vida. Esto requiere una nueva forma de pensar y vivir...

Yo Soy
En los Evangelios, Jesús se presenta diciendo "Yo soy" seguido de diferentes cualidades como el pan de vida, la luz del mundo, la resurrección y la vi...
Planificación
A veces nuestros planes no salen como esperamos y es importante tener un plan B. En el andar con Cristo aprendemos a aceptar su voluntad y confiar en ...
El Abrazo del Padre
A pesar de las luchas y el dolor que experimentamos en la vida, podemos encontrar consuelo y protección en los brazos amorosos de Dios. Él siempre est...

Amor y Respeto en el Matrimonio
En este mensaje, el pastor habla sobre la sumisión en el matrimonio según la Biblia. Él enfatiza que la sumisión no significa aceptar el abuso o la ma...
Una Vida Que Brilla
El libro de Efesios nos recuerda que somos un pueblo bendecido y que tenemos una responsabilidad santa de vivir como el favorito de Dios. Debemos anda...
El Regalo de un Corazón Tierno Hacia los Demás
El capítulo 4 de Efesios habla de cómo somos un pueblo bendecido en el ambiente espiritual, pero también de nuestra lucha en el ambiente espiritual co...
Navidad - el Dios de Lo Imposible
El cántico de María, también conocido como Magníficat, es un cántico de victoria y liberación al Señor. María reconoce que Dios ve nuestra bajeza y vi...
Dios Recompensa a los Que Lo Buscan
En este mensaje se explora la importancia de creer en Dios y buscarlo, en lugar de debatir sobre su existencia. Se trata de reconocer la semilla de fe...
Estad Quietos, y Conoced Que Yo Soy Dios
El Domingo de Ramos nos recuerda el anuncio profético de Zacarías 9:9 sobre la llegada del Rey justo y salvador, Jesús, cabalgando sobre un asno. Pero...