Enfocados en Dios

Levantaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi ayuda? Salmos 121:1
Pongan la mira (la mente) en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Colosenses 3:2
Nancy G. Marquez

Autor

Nancy G. Marquez

Resumen: Muchas cosas buscan distraernos cada día y apartarnos del propósito para el cual fuimos creados. Para avanzar con éxito en lo que emprendamos, necesitamos mantenernos enfocados en Dios y evitar aquello que desvía nuestra atención de nuestro destino eterno. Si perdemos el enfoque, podemos pedir discernimiento a Dios y la ayuda del Espíritu Santo para ajustar nuevamente nuestro lente espiritual y volver la mirada hacia la dirección correcta. Un creyente determinado no permite que las preocupaciones terrenales gobiernen su atención, sino que persevera con la mirada puesta en las cosas de arriba.

Existen muchas cosas que nos tratan de desenfocar a diario. Esas cosas son las que nos llaman la atención, las que nos mantienen pensando en ellas, las que nos distraen, y que no tienen que ver con el propósito para lo cual hemos sido creados. Esas son las cosas que tenemos que evitar. Para poder tener éxito en la vida, no importa lo que emprendamos, tenemos que estar enfocados.

No perdamos el enfoque, y si lo perdemos, podemos volver a ajustar el lente espiritual. Pidámosle a Dios el discernimiento necesario para no enfocarnos en las cosas que no tienen que ver con nuestro destino eterno, y oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a ajustar el lente espiritual, si se ha desajustado, o a enfocarnos, si hemos cambiado la mirada de la dirección correcta.

Un creyente determinado es aquel que camina enfocado en las cosas de arriba y no en las de la tierra.