Porque habrá simiente de paz: la vid dará su fruto, la tierra dará su producto y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este pueblo herede todas estas cosas. — Zacarías 8:12
La paz les dejo, Mi paz les doy; no se la doy a ustedes como el mundo la da. No se turbe su corazón ni tenga miedo. — Juan 14:27

Autor
Nancy G. Marquez
Resumen: La paz de Dios es una calma eterna que se encuentra en lo más profundo de nuestro ser y que nos protege de las aflicciones y perturbaciones externas. No se encuentra en las circunstancias que nos rodean, sino en nuestro interior. Cuando la paz de Dios es nuestro descanso, podemos dormir tranquilos y confiados en Él.
Jesús no solo nos promete la paz, sino que también Su paz. Esa paz que sobrepasa todo entendimiento y que guarda nuestros corazones y nuestros pensamientos en medio de las turbulencias de la vida. (
Nos preguntamos entonces: ¿Dónde se encuentra la verdadera paz? La respuesta es sencilla. No se encuentra en las circunstancias que nos rodean, sino en nuestro interior. Es allí, en lo más profundo de nuestro ser, donde puede resonar una melodía; aun en medio de las frustraciones, vicisitudes, crisis, problemas, situaciones y enfermedades que vienen a nuestras vidas. Cuando la paz de Dios es mi descanso, puedo dormir tranquilo y hacer eco a la canción del Salmista (