El día en que temo, yo en Ti confío. — Salmos 56:3
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (de disciplina). — 2 Timoteo 1:7

Autor
Nancy G. Marquez
Resumen: El Salmo 56 de David fue escrito cuando estaba aprisionado por los filisteos en Gat. A pesar de estar desesperado, David confió en Dios y escribió un cántico de confianza. El verso 3 dice "En el día que temo, yo en ti confío", lo que significa que es natural sentir temor, pero es importante mantener la confianza en Dios. En lugar de permitir que los temores nos consuman, debemos enviar nuestra fe delante de nosotros para proteger nuestros corazones del miedo y la duda.
El Rey David escribió el
Lo que surge dentro de su ser es un cántico, pero no de quejas, sino de confianza. El verso 3 expresa lo siguiente: "En el día que temo, yo en ti confío". Esto nos enseña que no hay nada de malo en sentirnos temerosos. Los temores nos rodean y tocan a la puerta de nuestro corazón cada día. La clave de todo estriba en que mantengamos la confianza en Dios.
Siempre hay que confiar en Dios, pero como dijera David: aún en el día que tememos quedarnos solos, en el día que sentimos la traición cerca, en el día que no sabemos por qué nos suceden estas cosas, es en ese día que nuestra confianza en Dios no debe menguar, sino mantenerse firme sabiendo en Quién hemos creído. De esto se trata, amados míos, de enviar la fe delante para guardar nuestros corazones de temores. La duda se combate con la fe; también el temor se combate con la fe.
¡Cuando el temor toque a su puerta, envíe la fe a abrir por usted, y encontrará que no había nadie!