Aprendamos a Escuchar la Voz de Dios

Entonces vino el SEÑOR y se detuvo, y llamó como en las otras ocasiones: "¡Samuel, Samuel!" Y Samuel respondió: "Habla, que Tu siervo escucha." 1 Samuel 3:10
Pero yo digo, ¿acaso nunca han oído? Ciertamente que sí: "POR TODA LA TIERRA HA SALIDO SU VOZ, Y HASTA LOS CONFINES DEL MUNDO SUS PALABRAS." Romanos 10:18
Nancy G. Marquez

Autor

Nancy G. Marquez

Resumen: Aprendamos a escuchar la voz de Dios en medio de las muchas voces que buscan nuestra atención: la del mundo, la del enemigo y la de nuestro propio yo. Cuando atendemos a esas voces, solemos acabar ansiosos, frustrados o desanimados. En cambio, escuchar lo que Dios nos dice produce paz, confianza, tranquilidad y gozo. Por eso, abramos nuestro oído interior y prestemos atención: Dios nos habla continuamente.

No hay nada mejor que aprender a escuchar a Dios. Existen muchas voces que llaman nuestra atención. Por un lado tenemos la voz del mundo, por otro lado, la voz del enemigo, y como si fuera poco, la voz de nuestro "yo". Todas estas voces continuamente nos gritan y susurran cosas en nuestros oídos. Muchas veces, luego de prestar atención a esas voces, terminamos sintiéndonos ansiosos, frustrados, desanimados. ¡Que diferencia es cuando Dios habla! Cuando le prestamos oído a lo que Dios nos dice, la sensación es todo lo contrario; es una sensación de paz, confianza, tranquilidad y gozo.

Abramos el oído de adentro y aprendamos a escuchar a Dios; El está hablándonos continuamente.