Yo soy el SEÑOR, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí? — Jeremías 32:27
Y a Aquél que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros... — Efesios 3:20

Autor
Nancy G. Marquez
Resumen: La oración es el canal a través del cual la voluntad de Dios es traída a la tierra. Cuando oramos, alcanzamos los niveles espirituales (cielo) y tomamos la voluntad de Dios para esa situación. El puede liberar Su poder y Sus planes sobre el mundo a través de nuestras oraciones. La oración actúa como lupa o magnificador y enfoca y magnifica el poder de Dios en una situación particular o en una vida en específico. No dudemos del poder de nuestras oraciones.
Tenemos que aprender a ver el cuadro completo de lo que es la voluntad total de Dios sobre nuestras vidas y no ver los elementos aislados. Tenemos que estar atentos sobre qué elemento, en mi circunstancia presente, puede servir como catalítico para lanzarme a otra dimensión de victoria.
Una sola pieza de un rompe-cabezas no nos da la idea del cuadro completo. Una pieza sola, no cumple con el propósito del rompe-cabezas; así es nuestra vida. Cada circunstancia nuestra, cae dentro del cuadro completo. No perdamos el tiempo tratando cada pieza individual para traer sentido a nuestra vida. Dios tiene un plan completo, y en cada circunstancia de nuestra vida, El va trabajando y preparando el escenario para cumplir su propósito.
El propósito de Dios en cada situación trabaja de manera distinta. La agenda de Dios siempre es más grande que las circunstancias inmediatas. Las circunstancias inmediatas van a converger con la agenda de Dios. Cuando nos encontremos en una situación que no parece ser la voluntad de Dios, porque no se acopla con nuestros deseos, esperemos hasta el próximo paso. La historia no termina ahí. Cada circunstancia prepara el escenario para lo por venir, establece el fundamento para el próximo evento, abre la puerta para colocar la próxima pieza del plan.
¿De que manera Dios responde nuestra oración?
Dios responde a nuestras oraciones conforme a su diseño y propósito eterno. ¡Lo maravilloso de la oración no es cómo yo hablo, qué palabras utilizo, sino cómo Dios me oye! Dios oye la oración, sea ésta verbalizada o mental. Nadie puede detener a un creyente que ora. Nos pueden tapar la boca, pero no nos pueden impedir orar. Nos pueden encarcelar, como a Pablo y Silas (
Nuestra oración es efectiva cuando el corazón de Dios es expresado a través de nuestras palabras. Cuando las palabras de Dios están en nuestra boca. ¿Cómo las palabras de Dios llegan a nuestra boca? - Cuando el deseo de Dios está en el corazón - (
La oración libera el poder de Dios para cumplir Su voluntad en situaciones y en personas. La oración es el canal a través el cual la voluntad de Dios es traída a la tierra. ¡El tiene infinidad de misericordias acumuladas porque no hay una oración que abra las compuertas de los cielos! No es que Dios no pueda intervenir en soltar su provisión sin oración; es que no lo hace, ya que El lo estableció de esta manera.
La oración actúa como lupa o magnificador
Los rayos del sol cubren la tierra. De todas maneras, si usted aguanta una lupa o magnificador sobre un objeto inflamable, como lo es una hoja seca, los rayos del sol son reflejados a través de la lupa. ¿Qué es lo que ocurre? - Los rayos del sol son concentrados y vienen directos sobre la lupa o magnificador. El reflejo de los rayos crea un enfoque y un intenso calor. La hoja, es expuesta a ese enfocado poder del sol, por lo tanto se enciende en fuego.
El poder de Dios cubre la tierra. La oración enfoca y magnifica su poder en una situación particular o en una vida en específico. La vida o situación, son expuestas consistentemente a su intenso poder, de tal manera que ocurre un cambio.
No dudemos del poder de nuestras oraciones. Nuestras oraciones generan el poder en Dios y para El no hay nada imposible ni difícil….