
Autor
Jorge Ayllón Navarro
Resumen: Como ingeniero civil recorrí muchos caminos y vi una pobreza que me causó asombro y tristeza. Recuerdo a un niño descalzo que llevaba un burrito cargado de bidones hasta un charco de agua sucia, para luego subirla a sus parcelas pobres, mientras las mejores tierras estaban en otras manos. Ante lo que vi, me pregunté dónde estaba Dios. Esa experiencia me hizo reconocer que todo estaba muy mal y que debíamos arrepentirnos, recibir al Señor como salvador y, tomados de su mano, amar a Dios y al prójimo.
En mi vida y en mi trabajo
Como ingeniero civil
Mucho camino recorrí
Que me cansé hasta el ...
Por todo lo que yo vi
No había uno bueno entre mil.
Y en todo ese caminar
Mucho me sorprendí
Por la pobreza que vi.
Vi a un burrito andar
Cargado se diez “bidones”
Bajando de la montaña
Seguido por un niño
Los pies descalzos llenos de polvo
A quien miré con cariño
Y con tristeza a la vez.
Y llegar con su burrito
Hasta un charquito de agua
Para llenar esos bidones
Con una agua no muy sana
Con basuras y algas malolientes
Para luego volver a subir
A cuestas unas dos millas que calculo
Hasta llegar a sus parcelas pobres
Porque las tierras mejores
Están en manos de otros señores,
Que no se sacan los guantes
Ni siquiera para dormir.
De la pobreza que vi
Con mucho asombro me quedé
Y también me pregunté
Abuelo dónde está Dios?
A la vez que me contesté
Dios por aquí y no pasó.
Todo esto me recuerda
La “Cantata de Santa María”
Ay Señor quien lo diría.
Esa no más es mi experiencia
De mi paso en este mundo
De la mucha o poca ciencia
Vi con estupor profundo
Que todo estaba muy mal
Que era bueno arrepentirse
Y en cristiano convertirse
Recibiendo a nuestro Señor
Como nuestro salvador.
Y así tomados de su mano
Amemos a nuestro hermano
Para dar fiel cumplimiento
Lo que dice el mandamiento:
Amarás a Dios por sobre todas las cosas
Luego amarás a tu prójimo como a ti mismo.