La Maldad Escondida

Jorge Ayllón Navarro

Autor

Jorge Ayllón Navarro

Resumen: La maldad puede permanecer escondida en lo profundo del ser humano, encubierta por el ego hasta parecer natural. La vanidad, el deseo de superioridad y la búsqueda de satisfacción a cualquier costo pueden llevarnos a despreciar al necesitado y a causar dolor, muerte y destrucción. Detrás del orgullo y la aparente satisfacción de ser mejores, acumulamos maldad que puede fermentar cuando surja la ocasión. Por eso, debemos eliminar esa mala levadura y todo lo que perjudique nuestra relación con el Padre Celestial. En lugar de dejarnos dominar por las pasiones humanas, hemos de guiarnos por la Palabra de Dios, rechazar la tentación y apartarnos del mal.

Hay una maldad del hombre escondida en lo profundo de su ser que satanás la encubre dentro del ego y así pasa como si fuera algo natural.

El ego, la vanidad de ser superior a todos y más diestro que todos, no importando cual sea el costo

, el dolor, el sufrimiento, la sangre y la muerte de nuestros hermanos, o la de los animales de nuestro Señor, el cazar, el matar y torturar por sólo disfrutar de ello. El desprecio al pobre, al minusválido, al que no tiene los recursos suficientes y al que miramos desde arriba demostrando superioridad, arrojándole una moneda no con amor, sino por vanagloria de poder hacerlo porque el dinero nos sobra, nos muestra ese ego que alimentamos con el orgullo, con la vanidad y la supuestas satisfacción de ser el mejor.

Ahora nos damos cuenta de que detrás de esa satisfacción de ser mejores estamos acumulando mucha maldad. Estamos sembrando dolor, muerte y destrucción en otros corazones.

Es necesario que el cristiano se deshaga de esa mala levadura, que aparentemente no tenemos pero que esta presta a fermentar cuando la ocasión se presente. Borremos todo el pasado, saquemos todo aquello que nos pueda hacer daño en nuestra relación con nuestro Padre Celestial. Debemos de ser guiados por la Palabra de Dios y no por las pasiones humanas, debemos decir NO a cualquier tentación que tengamos y recordar siempre esta promesa que nosotros le hacemos a Dios:

“SEÑOR, YO TE PROMETO NO PECAR, APARTARME DEL MAL Y NO CAER EN TENTACIÓN.”

Para profundizar la meditación: Comentario sobre el poema 'Los Motivos del Lobo'