Esta sección explora la imperiosa llamada de Cristo a compartir las buenas nuevas. Encontrará reflexiones sobre la urgencia del evangelio y la necesidad de una fe consecuente con la práctica. Los materiales aquí profundizan en el sacrificio requerido y la visión de Dios para que su misión se extienda a toda la cultura, no solo a individuos. Le invitamos a meditar cómo responder activamente a este mandato divino.
El llamado de Cristo es para aquellos que ponen el Reino de Dios por encima de todo, sin importar los sacrificios que deban hacer. La cosecha es mucha y necesitamos hombres y mujeres resolutos que se comprometan a predicar el evangelio.
Un evangelio urgente El llamado de Cristo es para aquellos que ponen el Reino de Dios por encima de todo, sin importar los sacrificios que deban hacer. La cosecha es mucha y necesitamos hombres y mujeres resolutos que se comprometan a predic
Desde el principio mismo, la soberanía activa y elocuente de Dios estableció Su reclamo universal, revelando que nuestra misión es una continuación de Su propósito eterno. Este viaje comienza con un llamado a la integridad interna y a la adoración genuina antes de que podamos participar eficazmente en la proclamación externa.
Desde el principio mismo, la soberanía activa y elocuente de Dios estableció Su reclamo universal, revelando que nuestra misión es una continuación de Su propósito eterno. Este viaje comienza con un llamado a la integridad interna y a la adoración genuina ant...
El evangelio es poder de Dios, pero muchos cristianos no son consecuentes con la fe que dicen tener. La fe y la práctica son importantes en ese orden.
Evangelio urgente El evangelio es poder de Dios, pero muchos cristianos no son consecuentes con la fe que dicen tener. La fe y la práctica son importantes en ese orden.
El autor presenta El autor critica la perspectiva de algunos evangélicos que abandonan la cultura en nombre del Reino y se enfocan solo en rescatar individuos. Considera que esta es una visión peligrosa y empobrecedora, y que los cristianos deben influir en los sistemas sociales y culturales en nombre del Reino.
El autor presenta El autor critica la perspectiva de algunos evangélicos que abandonan la cultura en nombre del Reino y se enfocan solo en rescatar individuos. Considera que esta es una visión peligrosa y empobrecedora, y que los cristianos deben influir en...
Dar fruto también significa evangelizar y traer a otros al conocimiento de Jesucristo. Dios está llamando a Su Iglesia a intensificar su actividad evangelística y a ser pescadores de hombres.
Nuestro deber: Producir algo que sea de provecho para el Reino de Dios (Parte 2) Dar fruto también significa evangelizar y traer a otros al conocimiento de Jesucristo. Dios está llamando a Su Iglesia a intensificar su actividad evangelística y a ser pescadores de hombres.
La misión de Dios es mucho más que hacer evangelismo o predicar el evangelio para ganar creyentes. Es trabajar con Dios para que el hombre restaure su relación con Él.
Su misión La misión de Dios es mucho más que hacer evangelismo o predicar el evangelio para ganar creyentes. Es trabajar con Dios para que el hombre restaure su relación con Él.
La metanarrativa bíblica está fundamentalmente conformada por el discurso divino, con Salmo 50:1 y Marcos 16:15 erigiéndose como pilares monumentales que definen el alcance y la autoridad de la *Missio Dei*. Este informe postula que estos dos textos, aunque separados por siglos y géneros literarios, no son meramente declaraciones paralelas del reinado universal de Dios, sino que representan la sístole y la diástole teológica de la historia redentora —la reunión de la autoridad y el envío de la gracia.
La metanarrativa bíblica está fundamentalmente conformada por el discurso divino, con Salmo 50:1 y Marcos 16:15 erigiéndose como pilares monumentales que definen el alcance y la autoridad de la *Missio Dei*. Este informe postula que estos dos textos, aunque s...
Como cristianos que tenemos la cura para un mundo moribundo, debemos abandonar la inercia y compartir con valentía el Evangelio con los perdidos. Dios nos ha dado un espíritu de poder, no de cobardía, así que nada debería impedirnos llevar esperanza a quienes nos rodean.
¡Envíame a mí! Como cristianos que tenemos la cura para un mundo moribundo, debemos abandonar la inercia y compartir con valentía el Evangelio con los perdidos. Dios nos ha dado un espíritu de poder, no de cobardía, así que nada deberí