Carteles

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmos 51:10
Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. Efesios 2:10
Milagros García Klibansky

Autor

Milagros García Klibansky

Resumen: Nuestra vida puede transmitir mensajes contradictorios: proclamamos que seguimos a Cristo, pero nuestras actitudes pueden revelar desamor, egoísmo, envidia, contiendas, murmuración, rivalidad o venganza. Así confundimos a quienes no conocen al Señor y debilitamos a quienes apenas comienzan en la fe. No podemos presentar una imagen distorsionada del Dios inmutable que se entregó por amor y nos creó para reflejarlo. Debemos examinarnos cada día, reconocer los lastres que contradicen nuestra confesión y soltarlos. Que nuestra conducta muestre con claridad al Dios vivo, cumpla el propósito de ser luz y glorifique únicamente a Dios, evitando todo mensaje ambivalente.

Es impresionante la cantidad de carteles que vemos a diario en diversos lugares por donde pasamos, sobre todo, me llama la atención la cantidad de figuras que uno puede observar cuando sube a un ómnibus. En la parte delantera, rodeando del asiento del chofer, podemos encontrar mensajes de todo tipo, por ejemplo, hay uno que me agradó, pues dice: “Jesús es el camino”, tiene un relajante y esperanzado fondo verde, casi estuve al identificarme con el chofer cuando me di cuenta de que al lado había una muñequita que simbolizaba una bruja, al lado de esta un cartel de madera que tenía una boca con una lengua saliendo de ella y la lengua atravesada por un puñal, cerca del cual se amarraba un trapito rojo.

Otro que me llamó la atención fue un letrero grande que decía: “Solo Dios me ama”, sobre el cual había un muñequito con cara de cerdo, vestido de diablo. No sé si una mente superior podría comprender y asociar tales mensajes contrastantes, yo no lo logro, realmente, ante cada mensaje que proclama el amor de Dios, me decepcionan los mensajes distorsionados que los acompañan y que niegan que la persona que los porta camine de la mano de Dios.

Cuidado con los mensajes ambivalentes.

En nuestro andar con Cristo a veces damos mensajes incomprensibles, sobre todo a los que no conocen a nuestro Señor o a los débiles en la fe. Con una mano damos amor y con otra hacemos caer el garrote sobre los corazones que nos rodean. Llevamos carteles de “Somos cristianos”, pero la gente lee a sus lados: “Desamor, egoísmo, envidias, contiendas, murmuración, rivalidad, venganzas…”

No podemos predicar a un Dios que se niega a sí mismo, ese no es el Dios que conocemos. Somos imagen suya, hechura suya, no podemos brindar una imagen distorsionada de un Dios que se dio a sí mismo por amor a nosotros. No podemos realizar mutaciones a un Dios inmutable.

Confróntate cada día de tu vida, revisa los carteles que vas cargando y ve soltando tus lastres, deja solamente en tu vida la imagen del Dios vivo que te creó con propósito para que seas luz y todos puedan leer en tu vida lo que tienes que mostrar de Él.

Los contrastes no son malos, solo dependen a quien tratemos de glorificar con ellos. Tú asegúrate de glorificar a Dios.