Awilda Gonzalez

Awilda Gonzalez

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En el Centro de la Voluntad de Dios

Estar en el centro de la voluntad de Dios implica vivir vidas en mente, corazón y acción conforme a lo que Dios desea. La voluntad de Dios se encuentra en su palabra y debemos disponer nuestro corazón a creer a Dios y tener fe en respuesta a sus promesas. María es un ejemplo de esto, ya que creyó en el anuncio del ángel y aceptó la voluntad de Dios para su vida. Debemos observar aquello que Dios ha hecho en otras vidas para sostener nuestra fe. Ambas, María y Elizabeth, eran mujeres de promesa y creyeron al anuncio de Dios. Para estar en el centro de la voluntad de Dios, no hay excusas, solo hay que creer y obedecer.

María nos enseña a creer, escuchar la voz de Dios y obedecer con atrevimiento y denuedo. A veces, la voluntad de Dios puede estar condicionada a nuestra obediencia. También debemos tener cuidado con nuestras emociones y nuestra fuerza de voluntad para no interferir en el propósito de Dios con nuestras vidas. Debemos renovar continuamente nuestro entendimiento para ser transformadas y hacer la voluntad de Dios.

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¿Does God Know?

En Oseas 8:1-4 vemos cómo el pueblo de Israel puso reyes y príncipes sin la aprobación de Dios, lo que llevó a Dios a decir "yo no lo sabía". Pero esto no significa que Dios no lo supiera, sino que Él no dio Su aprobación. A veces, también podemos descuidar buscar la aprobación de Dios en áreas de nuestras vidas, lo que pone en riesgo nuestra relación con Él. Es importante recordar que Dios conoce todas las cosas, pero quiere que tengamos intimidad con Él y le consultemos en todas las áreas de nuestras vidas. Si estamos escondiendo algo de Dios, necesitamos volver a Él y hacer un cambio de actitud, rumbo y acción. También debemos asegurarnos de que Dios ocupe el primer lugar en nuestras vidas y no permitir que otras cosas se conviertan en ídolos en nuestros corazones.

En este sermón se destaca la importancia de tener una relación íntima con Dios y confiarle todas las áreas de nuestra vida. Se mencionan ejemplos de cómo algunas personas pueden descuidar su relación con Dios cuando enfrentan problemas en su matrimonio, en la salud o en otras situaciones. Se invita a reconocer y obedecer la Palabra de Dios y a apelar a Su misericordia en todo momento. También se destaca la importancia de consultar todo con Dios antes de tomar decisiones y se hace una oración para que el Espíritu Santo ministre a cada persona presente.

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¿Lo Sabe Dios? (Parte 2)

En Oseas 8, Dios utiliza la ironía para captar la atención de Israel, quienes habían establecido sus propios reyes y príncipes sin consultar a Dios. Dios sabía lo que estaban haciendo, pero Israel había despreciado Su gobierno divino y menospreciado al Señor. En nuestras vidas, a veces tratamos de evitar hablar con Dios sobre algún asunto en particular, pero Dios lo sabe todo y espera que le consultemos todos los asuntos de nuestras vidas. Si hay algo que no queremos llevar a Dios por temor a la respuesta, debemos recordar que Dios nos ama y desea cuidarnos, protegernos y guiarnos en la dirección correcta. Si Dios no lo sabe de nosotros, debemos volvernos a Él y permitir que Él ocupe el primer lugar y adorarle solo a Él, confiando en Él en medio de nuestras circunstancias.

La cercanía con Dios nos permite confiar en Él y no en nuestros propios caminos. Debemos contarle todo a Dios y apelar a Su misericordia en tiempos difíciles. Debemos consultarlo todo con Dios antes de tomar cualquier decisión.

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¿Lo Sabe Dios? (Parte 1)

El mensaje se titula "Lo Sabe Dios" y se basa en Oseas 8:1-4. El pasaje habla de cómo Israel tomó decisiones sin consultar a Dios y estableció reyes y príncipes por sí mismos, lo que llevó a la idolatría y al alejamiento de Dios. El mensaje nos llama a preguntarnos si hay algo que queremos ocultar de Dios y a tener congruencia entre lo que decimos y hacemos. A veces, podemos tener temor a la respuesta de Dios o podemos menospreciar a Dios al tomar decisiones sin consultarle. El mensaje nos llama a acercarnos a Dios con sinceridad y a tener una relación íntima y cercana con Él.

A veces tenemos temor de consultarle todo a Dios porque pensamos que Él nos juzgará o porque hemos tenido experiencias negativas en el pasado. Pero debemos confiar en que Dios nos quiere y nos entiende, y que Él nos guiará y cuidará. Debemos permitir que Dios ocupe el primer lugar en nuestras vidas y adorarlo solo a Él. No debemos confiar en nuestros propios caminos, sino conocer y obedecer la Palabra de Dios. Debemos contarle todo a Dios y apelar a Su misericordia. Si Dios lo sabe, tendremos Su gracia, ayuda, cuidado, dirección, conocimiento y paz en nuestras vidas.

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La Sequía Nos Prepara para Lo Que Viene

En Primera de Reyes, capítulo 17, Elías recibe una palabra de Dios para el Rey Acab y el pueblo de Israel en la que anuncia una sequía como castigo por su idolatría. Elías es un profeta fiel y obediente, y su fe está basada en el Dios vivo. Su nombre significa "Jehová es mi Dios". La sequía es una experiencia difícil para el pueblo, pero les sirve para aprender y prepararse para lo que Dios tiene para ellos. Nosotros también debemos procesar cada experiencia en nuestra vida cristiana de manera que le saquemos provecho y bendición en el Señor, manteniendo nuestra fe en Dios y su presencia en todo momento.

En tiempos de sequía, debemos escondernos en Dios y confiar en su cuidado soberano. Dios proveerá lo que sea necesario para nuestras vidas, incluso si eso implica utilizar cosas o animales que normalmente no utilizaríamos. Debemos buscar el lado positivo de nuestras experiencias y aprender de ellas para fortalecer nuestra fe y confianza en Dios. Dios enviará sus cuervos y ángeles para suplir nuestras necesidades y debemos estar atentos a su provisión en nuestras vidas.

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Toma de la Fuente - Parte 2

La temática de la predicación se titula "Tomando de la fuente para florecer". Basado en el libro del profeta Isaías, el mensaje de Dios es que debemos tomar de su fuente de agua viva para florecer y seguir un proceso de siembra para lograrlo. Dios espera que seamos productivos y que florezcamos en todas las áreas de nuestra vida, pero debemos ser intencionales y determinarnos a entrar en procesos para lograrlo. Dios nos está enfatizando que el desierto, el terreno árido, ha de florecer, y que mientras estemos dispuestos a trabajar en las áreas que sea necesario trabajar, él se compromete con nosotros a lograr que florezcamos. Para poder florecer, tenemos que morir para nosotros mismas y dejar lo que nos gusta, determinándonos a hacer la voluntad de Dios.

Para florecer es necesario permitir que nuestro grano de trigo muera, lo que significa negarnos a nosotras mismas y dejar que Dios reine en nuestras vidas. También debemos perdonarnos a nosotras mismas y a los demás para no cargar con el pasado. Es esencial tomar de la fuente, abonar y dar mantenimiento para nuestro crecimiento espiritual. Si permanecemos pegados a Dios, nuestra hoja no caerá, y daremos frutos a su tiempo. Además, la gloria del Señor nos será dada por su gracia. Debemos ser responsables en hacer lo que se espera de nosotros, pero nuestra dependencia está en Dios para hacer florecer lo que hemos sembrado.

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Toma de la Fuente - Parte 1

En Juan 4, Jesús se encuentra con una mujer samaritana y le ofrece agua viva que saciará su sed para siempre. Aunque esta mujer tenía muchos factores en su contra, Jesús no la rechaza y le da la invitación más importante que ha recibido. Aunque ya hayamos sido rescatados por el Señor, aún necesitamos tomar del agua viva diariamente en nuestras vidas. En este pasaje, vemos que lo que Dios desea darnos es Su bendición, Su presencia y Su favor. También se mencionan detalles interesantes del diálogo entre Jesús y la mujer samaritana, como el hecho de que Jesús estaba cansado del camino y que la mujer había ido al pozo a una hora inusual para evitar encontrarse con otras mujeres debido a su mala reputación.

El pasaje de Juan 4:1-15 muestra a Jesús hablando con una mujer samaritana en un pozo. Él le ofrece agua viva, que ella no entiende al principio, pero luego se da cuenta de que es agua espiritual. El pasaje nos muestra que debemos tomar de la fuente que se origina en Dios para vivir vidas abundantes. También se nos recuerda que a veces podemos estar tan acostumbrados a Dios que nos olvidamos de su grandeza y de lo que Él tiene para nosotros. Debemos tomar de la fuente día a día para estar saciados en Dios y vivir vidas abundantes.

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Vino Nuevo en Odres Nuevos

En Lucas 5:36-39, Jesús habla de la parábola del vino nuevo en odres nuevos. La repetición en la parábola implica énfasis de parte de Dios. Jesús utiliza dos ilustraciones para traer un mismo principio: nadie coloca en un vestido nuevo un remiendo viejo, y nadie echa vino nuevo en odres viejos, ya que el remiendo viejo no armoniza con lo nuevo y el odre viejo no estira más y se rompe. Dios quiere traer algo nuevo a nuestras vidas y debemos estar preparados y en apertura de corazón para lo que Dios trae. El vino nuevo en odres nuevos se conserva y rinde y bendice a muchas vidas. A veces, nos resistimos al cambio y nos atrincheramos en patrones que se han seguido hasta ahora, pero si Dios trae algo nuevo, debemos estar preparados para establecer nuevos patrones y maneras de trabajar diferentes para que la bendición fluya y tenga espacio para ser derramada. El vino nuevo es mejor y lo nuevo de Dios para este pueblo es grande.

El vino nuevo representa lo nuevo que Dios quiere traer a nuestras vidas y a la iglesia. A veces nos resistimos al cambio y nos aferramos a patrones antiguos, pero necesitamos estar abiertos a lo nuevo que Dios tiene para nosotros. Para alcanzar lo nuevo de Dios, debemos negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz cada día y seguir a Jesús en obediencia. También necesitamos renovar nuestras mentes y tener apertura al Espíritu Santo. Los resultados de permitir que el vino nuevo sea echado en odres nuevos son que bendecimos a otros, vivimos vidas victoriosas y fructíferas, y experimentamos mayores prodigios y señales en nuestras vidas.

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Fluir en el Rio del Espíritu Santo

En Ezequiel 47:1-5, el profeta ve aguas saliendo de la casa de Dios, fluyendo hacia el este. Un ángel lo lleva a través de las aguas y lo lleva por un camino para que pueda ver bien las aguas. Dios lo hace pasar por las aguas hasta los tobillos, luego hasta las rodillas, luego hasta los lomos y finalmente, el agua se convierte en un río que no se puede pasar sin nadar. La lección es que debemos prestar atención a la movida del Espíritu Santo y entrar en las aguas de la presencia de Dios para experimentar su sobrenaturalidad. No podemos quedarnos en la orilla y debemos mantener nuestra fe para llegar más profundo en la presencia de Dios.

El profeta Ezequiel es llevado por el Espíritu de Dios a un río que sale del templo y le dice que entre en el río. El agua llega hasta los tobillos, luego hasta las rodillas y luego hasta los lomos. Finalmente, el profeta se sumerge en el río y se da cuenta de que no puede cruzarlo sin nadar. Esto representa la necesidad de sumergirse en la presencia de Dios y abandonarse a Él completamente. Luego, el profeta ve que la ribera del río está llena de árboles y que las aguas del río sanan el Mar Muerto y lo llenan de vida y peces. Esto representa la bendición y abundancia que recibimos al sumergirnos en la presencia de Dios y la capacidad de llevar la vida y bendición de Dios a otros.

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