"No tengas temor ante ellos, porque contigo estoy para librarte," declara el SEÑOR. — Jeremías 1:8
Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: "¡Abba, Padre!" — Romanos 8:15

Autor
Charles Spurgeon
Resumen: Cuando el miedo nos domina y nos hace vacilar, corremos peligro de pecar. Debemos temer tanto la presunción como la cobardía y servir con valentía a nuestro gran Capitán. Podemos afrontar amenazas, pérdidas y burlas porque Dios acompaña a quienes permanecen con Él, provee para sus siervos y libra a los sinceros, justos y santos. Así como sostuvo a Daniel en el foso y a los tres jóvenes en el horno, también nos apoyará aun en las pruebas más desesperadas. Nuestro peor enemigo está dentro de nosotros: por eso hemos de arrodillarnos, clamar por ayuda y levantarnos confiados, resueltos a no temer.
Siempre que el miedo se apodera de nosotros y nos hace vacilar, estamos en peligro de caer en pecado. La presunción ha de ser temida pero también hemos de temer la cobardía. "Atrévete a ser un Daniel". Nuestro grandioso Capitán ha de ser servido por valientes soldados.
Qué motivo es este para que tengamos valentía. Dios está con aquellos que están con Él. Dios nunca estará lejos cuando llegue la hora de la lucha. ¿Te está amenazando alguien? ¿Quién eres tú para que tengas miedo de un hombre que habrá de morir? ¿Perderás tu condición? Tu Dios a quien sirves encontrará pan y agua para Sus siervos. ¿Acaso no puedes confiar en Él? ¿Te cubre alguien de ridículo? ¿Romperá esto tus huesos o tu corazón? Sopórtalo por Cristo e incluso regocíjate por ello.
Dios está con los sinceros, los justos y los santos, para librarlos; y Él te librará. Recuerda cómo salió Daniel del foso de los leones, y cómo salieron los tres jóvenes santos del horno. Tu caso no es tan desesperado como el de ellos; pero si lo fuese, el Señor te apoyará en todo momento y te hará más que un vencedor. Tenle miedo a tener miedo. Tenle temor a tener temor. Tu peor enemigo está en tu propio pecho. Cae de rodillas y clama pidiendo ayuda y luego levántate diciendo: "Me aseguraré y no temeré."
Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman.
http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/marzo.pdf