Brazos Abiertos

Salmos 34:22 • Juan 3:17

Corriendo en la noche, sin saber adónde ir El eco del juicio persigue mi sentir Miradas que juzgan, un desprecio cruel Un alma que busca cobijo, un rincón de miel Cansado de heridas, de voces que dicen "No vales, no encajas, tus faltas te afligen" Pero hay un susurro, una promesa, un rayo de luz Que rompe las sombras, mostrando la cruz.

Porque Dios no envió al mundo a condenar Sino a salvar, con amor sin igual Él redime el alma, no condena al que llega Abriendo Sus brazos, la paz Él entrega No importa el camino, ni el error, ni la fe En Él hay refugio, en Él, yo me sé.

Hay quienes condenan, señalando el error Olvidan que somos pecadores, en Su amor Como aquella mujer, ante piedras y ley Jesús dijo: "Yo no te condeno, ve y no peques más" No busca fallas, ni credos que dividir Solo un corazón que anhela el vivir No hay acepción de personas ante Su mirar Su gracia es un río que viene a limpiar.

Si vienes deshecho, perdido en tu andar Él abre Sus brazos, no tienes que pagar Tu valor no depende de lo que has de dar Sino de Su entrega, Su eterno amar No hay lucha, no hay pleito, al fin la verdad Solo un Padre que espera con Su inmensa bondad.

Porque Dios no envió al mundo a condenar Sino a salvar, con amor sin igual Él redime el alma, no condena al que llega Abriendo Sus brazos, la paz Él entrega No importa el camino, ni el error, ni la fe En Él hay refugio, en Él, yo me sé.

Yo me sé valioso, amado y con paz En Ti mi refugio, ya no corro más La cacería termina, el alma está a salvo En Tu amor eterno, mi corazón halló calmo.