Mis Ojos Hoy Te Ven

Deuteronomio 5:24 • Romanos 1:19

Tu gloria y grandeza, Dios, nos has mostrado, Tu voz del fuego, vida ha proclamado. Sabemos que eres evidente en lo creado, Y en nuestro espíritu, tu verdad has sembrado. Mas no queremos solo saber de ti de oídas, Anhelamos verte tal cual eres, sin heridas.

Mis ojos hoy te ven, mi alma te percibe, Ya no de oídas, mi Dios, mi ser te recibe. Yo sé que mi Redentor vive, su luz me guía, En cada prueba, él es mi fuerza, mi alegría. Tu presencia sobrenatural en mí, Dios mío, Es el ancla fiel que calma mi vacío.

Hay tiempos cuando el silencio cubre el andar, Y la fe a prueba, un velo parece ocultar. Pero tu silencio no es que dejes de obrar, Es un llamado a buscarte, a anhelarte más. Como Moisés, yo clamo: "Si no vas conmigo, No nos saques de aquí, oh Dios, mi gran Amigo."

Iglesia amada, templo del Espíritu Santo, ¿Hay becerro de oro escondido en tu manto? Él anhela encuentros, un Padre fiel, cercano, Que reanime al alma, que sane lo insano. Con humillación te buscamos, postrados ante ti, Que tu presencia fluya y more siempre aquí.

Mis ojos hoy te ven, mi alma te percibe, Ya no de oídas, mi Dios, mi ser te recibe. Yo sé que mi Redentor vive, su luz me guía, En cada prueba, él es mi fuerza, mi alegría. Tu presencia sobrenatural en mí, Dios mío, Es el ancla fiel que calma mi vacío.

Oh, Padre amado, tu amor se manifestó, En Cristo Jesús, nuestro Redentor, nuestro Dios. Nada nos separa de tu abrazo, de tu voz, Somos tus hijos, del Altísimo, entrego el corazón. Tu Espíritu nos guía, tu verdad nos liberó, Tu amor eterno, Señor, siempre nos sustentó.