
Autor
Miriam Carrasquillo
Resumen: La Biblia es una forma en la que Dios nos habla y nos da consejos sobre cómo vivir de acuerdo a su voluntad. En 1 Corintios 2:16, Dios nos dice que tenemos la mente de Cristo y debemos pensar como él piensa. Esto implica saber lo que él espera de nosotros y entender las cosas del Espíritu de Dios. Solo los hijos de Dios tienen este privilegio, y si buscamos a Dios a través de la oración y la lectura de su palabra, nuestras mentes serán renovadas cada día a la mente de Cristo. Nuestras relaciones con los demás serían diferentes si miramos a nuestro prójimo como Cristo lo hace. Debemos pedir a Dios que nos ayude a activar la mente de Cristo que está en nosotros.
La Biblia es uno de los métodos que Dios usa para hablarnos. A través de ella el Señor nos da consejos de cómo vivir de acuerdo a su voluntad; de cómo actuar y pensar como él lo hace.
En 1 Corintios 2:16 específicamente el Señor nos dice que tenemos la mente de Cristo. Queriendo así decir que todo hijo de Dios que ha confesado que Jesús es su Señor posee su mente. Entonces deberíamos pensar como él piensa, mirar las cosas como el las mira, evaluar todo como él lo hace. En otras palabras ser radicalmente transformados a la manera de Jesús.
Tener la mente de Cristo también implica saber lo que él piensa, y los planes que él tiene para nosotros, y aun saber lo que él espera de nosotros. Todo hijo de Dios, nacido de nuevo, debe tener esta verdad siempre presente, que ya no vivimos nosotros sino que Cristo vive en nosotros.
Somos seres privilegiados. El verso 14 del mismo capítulo (1 Cor. 2) nos dice que el hombre carnal no puede percibir las cosas del Espíritu de Dios porque estas se han de discernir espiritualmente, y a ellos les parece locura. Solo a los hijos de Dios se nos ha dado éste gran privilegio de entender y percibir las cosas del Espíritu de Dios. Lo que para el hombre carnal es locura, es para nosotros uno de los privilegios más hermoso que el Señor nos ha otorgado.
Si permanecemos en una búsqueda continua de Dios, en la lectura de su palabra, y la oración, nuestras mentes serán renovadas cada día a la mente de Cristo, pensaremos y actuaremos como él lo hace. Nos pareceríamos más a él. Su Espíritu Santo está siempre ayudándonos e inquietándonos a analizar, memorizar, y discernir todas las cosas como Cristo lo hace, tenemos en todo tiempo saber reconocer la voz de su espíritu.
Si nosotros entendiéramos a cabalidad esta gran verdad, créame que nuestras vidas cambiarían. Nuestras relaciones con los demás serian diferentes, miraríamos a nuestro prójimo como Cristo lo mira, predominaría en nosotros el ser espiritual y no el carnal. El Señor quiere que entendamos lo que implica este gran privilegio y que le pidamos a él en oración que nos ayude a activar la mente de Cristo que está en nosotros.
Oración: Padre tú dices que yo tengo tu mente. Ayúdame a entender esta gran verdad y enséñame cada día a pensar, actuar, y vivir una vida total en ti.