
Autor
Jorge Ayllón Navarro
Resumen: La influencia de los padres es crucial en la formación de los hijos. Si se inculca desde la niñez el amor a Dios, se estará sembrando un buen cristiano. El ejemplo de vida y testimonio son importantes en la formación de las personas. La relación con Dios debe ser diaria, en oración, lectura y meditación de su Palabra. Caminemos siempre guiados por su Luz y su Palabra para ser buenos padres y sembradores de amor y Dios en nuestros niños.
Todo terrorista fue niño un día; y también todo misionero. La diferencia entre los dos radica en la influencia de los padres.
La influencia tanto en el aspecto familiar como religioso, pues evidentemente a los hijos hay que educarlos desde que el niño va adquiriendo conciencia de las cosas y en ese ansia de quiere conocer todo cuanto le rodea, así este contacto íntimo diario con la madre hará que ese amor perdure por siempre sobre todas las cosas, luego viene ya la formación en el sentido que cosas son accesibles al niño y que cosas no son accesibles, así tenga sus berrinches que nos dejan aturdidos y muchas madres a fin de salvar esta situación permiten que en niño consiga lo que quiera aun sabiendo que eso está mal
Particularmente yo tengo un dicho “lo que es sí, es sí. Lo que es no, es no”,
Queriendo significar con esto que hay cosas a las cuales el niño puede acceder, y hay otras cosas que definitivamente no puede acceder. Y la palabra NO adquiere un carácter determinante, indiscutible y de cumplimiento obligatorio.
Tocando ahora nuestra relación con Dios, si desde niños inculcamos a nuestros hijos este amor a Dios, no solo palabra sino con ejemplo de vida, estaremos sembrando un buen cristiano, un niño que desde su infancia y ya por su cuenta, buscará esta hermosa relación con el padre celestial, pues todo lo que ha asimilado desde su niñez será de mucho provecho en su vida cristiana.
Si no hubo ese acercamiento desde la niñez, será un poco más difícil (pero no imposible) que asimile más adelante, es por eso que muchas personas mayores que desde niños no tuvieron ese contacto con Dios, cuesta mucho, muchas horas de dedicación para que pueda ir asimilando la palabra de Dios en su corazón, pues este (corazón) está lleno de cosas materiales que se contraponen a la Palabra de Dios y como todo cambio es resistido por naturaleza en el ser humano, por ahí la misión de evangelizar lleva mucho tiempo y muchas horas de dedicación y muchas veces con frustración porque esos corazones están demasiado materializados.
No olvidemos una cosa importante lo primero que uno capta, es lo que entra por los ojos, de nada servirá decir palabras si estas están en contra de lo que vemos. Más aún esto trae confusión en quienes nos ven y nos escuchan. Y prefieren retirarse de la prédica. Es así que el ejemplo de vida, el testimonio de vida, tienen prioridad importante, en la formación de las personas que nos observan sean niños o mayores.
Nuestra relación con Dios, tiene que ser un acercamiento diario con nuestro creador, en oración, lectura de su Palabra y meditación en la misma. Para ver cómo esa lectura afecta en nuestras vidas, bien para certificar nuestras actitudes, bien para corregir nuestro proceder. En el caminar diario con Jesucristo, estaremos lejos de proceder de forma incorrecta, apartándonos de todo aquello que pueda dañar, esa hermosa relación. Caminemos siempre guiados por su Luz y su Palabra.
Entonces seremos sembradores de amor y Dios en nuestros niños.
Dios nos bendiga y nos ayude a ser buenos padres.