Nuestra Palabra No Regresará Vacía

Entonces dijo así el SEÑOR: "Si vuelves, Yo te restauraré, en Mi presencia estarás; Si apartas lo precioso de lo vil, serás Mi portavoz. Que se vuelvan ellos a ti, pero tú no te vuelvas a ellos. — Jeremías 15:19
Ahora bien, lo que se requiere además de los administradores es que cada uno sea hallado fiel. — 1 Corintios 4:2
Charles Spurgeon

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Charles Spurgeon

Resumen: Jeremías fue odiado por decir la verdad: la palabra de Dios era dulce para él, aunque amarga para quienes la oían. Sin embargo, el Señor lo aceptó y le mandó permanecer fiel, tratar valerosamente con los hombres y realizar su obra de limpieza entre los profesantes. Entonces recibió el gran honor de ser como la boca de Dios. Debemos anhelar que Dios hable por medio de nosotros con verdad pura y poder. Nuestra palabra no volverá vacía: bendecirá a quienes la reciban, mientras quienes la rechacen lo harán bajo su propio riesgo. Oremos para que nuestros labios alimenten, despierten y llamen a vida.

¡Pobre Jeremías! Pero, ¿por qué decimos eso? El profeta llorón fue uno de los siervos más especiales de Dios, y fue honrado por Él por encima de muchos. Jeremías era odiado por decir la verdad. La palabra que era muy dulce para él, era amarga para sus oyentes;

sin embargo Jeremías era aceptado por su Señor. Se le había ordenado que permaneciera siendo fiel, y entonces el Señor continuaría hablando por medio de Jeremías. Tenía que tratar valerosa y fielmente con los hombres, y llevar a cabo el trabajo de limpieza del Señor en relación a los profesantes de su día, y entonces el Señor le dio esta palabra: "Serás como mi boca."

¡Cuán grande honor! ¿Acaso no debería ambicionarlo cada predicador, sí, cada creyente? ¡Qué maravilla es que Dios hable por nosotros! Expondremos una verdad segura y pura, y la diremos con poder. Nuestra palabra no regresará vacía; será una bendición para aquellos que la reciban, y quienes la rechacen lo harán bajo su propio riesgo. Nuestros labios alimentarán a muchos. Despertaremos a los que duermen y llamaremos a vida a los muertos. Oh, querido lector, ora para que esto suceda con el que escribe estas líneas, y con todos los siervos enviados por nuestro Señor.

Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman.

http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/mayo.pdf