Los cristianos somos como ramas injertadas en el olivo de Dios, que es el pueblo de Israel. Es importante que el pueblo de Dios ore por la paz en Israel y Jerusalén sin prejuicios.
Shema Israel Los cristianos somos como ramas injertadas en el olivo de Dios, que es el pueblo de Israel. Es importante que el pueblo de Dios ore por la paz en Israel y Jerusalén sin prejuicios.
El pastor Fumio Taku es un líder de la organización Cristianos y Judíos Unidos por Israel. Compartió su testimonio de cómo se convirtió en cristiano y cómo llegó a amar a Israel.
Michael Varnet, un artista y educador de arte, habla en una iglesia sobre la importancia de la unción creativa del Señor. Él comparte cómo después de recibir el Espíritu Santo, pudo entender las Escrituras y superar su dislexia.
Las antiguas profecías de un pueblo «primogénito» que llora regresando del exilio a un Padre amoroso se cumplen poderosamente en Jesucristo, nuestro Gran Sumo Sacerdote. Como el Hijo Primogénito supremo, Él abrazó el sufrimiento humano, ofreciendo oraciones con gran clamor y lágrimas, particularmente en Getsemaní.
Nuestra historia bíblica es un diálogo entre los lamentos más profundos de la humanidad y el amor fiel e inquebrantable de Dios. Así como el antiguo Israel clamó por redención, encontramos la respuesta activa de Dios en Jesús, quien entró poderosamente en nuestro mundo.
Esta reflexión se basa en el Libro de Ester y la idea de que el poder de Dios es más fuerte que cualquier poder político o gubernamental. El versículo central es Proverbios 21: 1, que dice que el corazón del rey está en la mano del Señor y lo dirige como un curso de agua donde quiere.
La intercesión es como la llave de contacto que hace funcionar el poder y el amor de Dios en nuestras vidas. Orar a la manera de Dios es ser leal y fiel a Él y a Su palabra.
Unción para Interceder La intercesión es como la llave de contacto que hace funcionar el poder y el amor de Dios en nuestras vidas. Orar a la manera de Dios es ser leal y fiel a Él y a Su palabra.
Mis queridos hermanos y hermanas, nuestra fe exige más que una simple oración; nos llama a una intercesión poderosa y doble por los más pequeños entre nosotros. Debemos valientemente alzar nuestras voces para romper el silencio de la opresión y usar nuestras manos para desmantelar activamente los muros de exclusión.