Autor
Myriam Díaz
Resumen: Una madre y su hijo oraron pidiendo un corazón agradecido y pudieron sentir la presencia de Dios. La madre lloró agradecida por el regalo de su hijo y por la confianza que Dios le dio al entregárselo. Animó a valorar y agradecer el regalo especial que cada uno ha recibido de Dios.
Un miércoles llevando a mi hijo a la escuela como siempre lo he hecho, él y yo comenzamos a orar. Inmediatamente comenzamos a pedirle a Dios que nos diera un corazón agradecido de verdad. No sólo por el conocimiento de que El todo nos lo da, sino con un corazón que lo supiera desde lo profundo y lo viera. Le pedimos al Padre que levantara la cortina que nos impedía ver la grandeza de Su Poder y su Majestad. Que nos dejara ver Sus preciosas obras en nosotros.
Después de la oración, podíamos sentir que la Gloria de Dios estaba en medio de nosotros. Comencé a llorar de agradecimiento, daba gracias entre llantos por el hijo que estaba sentado a mi lado, daba gracias por su vida y veía como el pudo haber estado con muchas otras familias, más estaba con la nuestra. Veía como Dios lo pudo haber colocado en cualquier otro lado, pero me lo dio a mi....”y ella quedó embarazada y tuvo un hijo. Lo llamó Caín porque dijo: ¡Gracias a Dios he tenido un varoncito!”